Se nos ha acabado la escapada express de agosto, pero volvemos con muchas cosas que contaros sobre los 3 países en los que hemos estado. Empezamos, cómo no, por el primero, Ámsterdam, en el que estuvimos 4 días que dieron para mucho.

Lo primero que hicimos al llegar fue comernos una hamburguesa. Somos unos clásicos. Llevábamos horas con el estómago vacío y nos encontrábamos en uno de esos momentos en los que sabes que cualquier cosa te va a saber bien. Por suerte, al lado de nuestro hostal, había una hamburguesería recomendada por Nomatic MattBurger Bar– así que no tuvimos tiempo de caer en las redes de McDonalds (lo sentimos, Ronald).

Angus BurgerBar

Nada más llegar un chico nos saludó con un “hola” al más puro estilo español (¿no os ocurre que a veces la gente sabe que sois españoles sin haber dicho nada?) y dos segundos más tarde ya nos conocíamos de toda la vida. Pues bien, aunque el primer contacto fue muy bueno, resulta que las patatas fritas hay que pedirlas aparte. Y hemos llegado a la conclusión de que esto es muy triste.

Es decir, si la hamburguesa tiene un precio inicial de 5€ pero al ir sumándole ingredientes acabas pagando 12€, ¿no es mejor vender la hamburguesa completa desde el principio? Creemos recordar que nadie estaba comiendo solo pan con carne. ¿Y sabéis por qué? Porque efectivamente, es muy triste.

Carta BurgerBar

En cualquier caso, la hamburguesa estaba bastante buena y el pan más. Eso sí, si pedís la vegetariana (recomendada) pedid también patatas porque si no os vais a quedar con hambre.

Pasando ya al lado más dulce de la cuestión, el centro de Ámsterdam está lleno de gocherías. Desde gofres (4€), pasando por pancakes (3€) y terminando por demás bollería tradicional. Todo, absolutamente todo en el núcleo central es mucho más caro de lo normal. Esto es importante saberlo porque una botella grande de agua te puede llegar a costar 8€ si no tienes cuidado.

Bizcocho de nueces

Otro restaurante que probamos fue Charlie’s Kitchen . El personal es amable y la comida está bien tanto en cantidad como en sabor. Te cuesta en comparación un poco más de lo que te costaría en Madrid, pero ninguna sorpresa en este caso. Pedimos costillas dulces, picantes y una hamburguesa con queso.

Sin duda alguna, y aunque no lo hicimos siempre, la mejor opción es comer de supermercado. Nosotros fuimos a Dirk y estaba bastante bien de precio. Además, lo bueno Ámsterdam es que tiene opciones frescas para que puedas comer más sano y mejor. De hecho, todos aquellos productos que están próximos a “caducar” tienen un descuento de hasta el 50% y siempre los vas a encontrar porque todo lo reponen continuamente.

Desde ensaladas (lechuga, quinoa, salmón, verduras) hasta wraps, sándwiches, sushi… sin olvidar que todos los días actualizan su bollería y que es mucho más barato que aquí beber fruta. Esto quiere decir que un smoothie te va a costar entre 0’80 céntimos y 1’20€ – mucho más barato que en Madrid.

Amsterdam

Así que como podéis ver, aunque todo sea un poco más caro es cuestión de buscar con cabeza, porque sí se puede comer bien y económico.

Y cómo dejar de lado el queso. EL QUESO. Nuestra recomendación es que comáis de todos los que podáis porque hay mil variedades distintas y no encontramos uno solo que no nos gustase. Hablaremos más de esto en la siguiente entrada, pero os adelantamos que en todas las tiendas tienen cuencos pequeños para que los pruebes. No decimos nada y lo decimos todo.

Nos vemos pronto!

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MM :heart: