Hola de nuevo, pequeños Padawans Masticadores.

Como la mayoría de vosotros habrá notado, acabamos de terminar la Semana Santa. Eso es, aunque no hayan puesto Ben-Hur en la televisión, película que suele indicarnos que debemos comer torrijas durante al menos cinco días enteros.

Nosotros, coincidiendo con unos días libres en el trabajo, decidimos no ser originales y meternos en un atasco. Desde aquí proponemos que se puedan variar los días de fiesta en general para evitar conglomeraciones. Seguro que así habría menos enfados. La gente sería más feliz. Contribuiríamos al mindfulness, que tan importante es ahora en la educación y que, aunque no tengamos ni idea de lo que significa, suena bien y queremos mencionarlo.

Pero opiniones radicales aparte, nuestro leal bus de Llorente nos dejó en Buitrago de Lozoya en apenas una hora y cuarto.

Para los que no hayáis oído hablar de este pueblo madrileño, está situado a las faldas de Somosierra, en la Sierra de Guadarrama. Se trata del sitio perfecto para desconectar unos días, pero hay que tener en cuenta dos cosas importantes: el pueblo se ve en un día y las opciones a la hora de comer no son muy variadas.

Tenéis un recinto amurallado maravilloso para poder pasear, un castillo que visitar y el río Lozoya para ver. Si os gusta caminar, a unos 20 minutos podéis encontrar el embalse Riosequillo y sus famosas piscinas (aunque no están abiertas todo el año).

Después de pasar unos días allí, hemos hecho una lista de lugares a los que iríamos a comer a tiro hecho:

Para desayunar, la cafetería El Capricho de Mari es una buena opción por la calidad y el precio. El té lo sirven en una taza alargada, las tostadas con tomate y aceite incluyen la cantidad perfecta de tomate y las torrijas, que solo tendrán en Semana Santa pero que fue lo que probamos, estaban muy bien hechas. (Precio medio: 2€/persona).

Para comer, la pizzería Pizzcolabis fue lo mejor que encontramos en el pueblo. Sí, suena raro, pero los demás bares/restaurantes a los que fuimos no nos convencieron. Quizás fue el trato, quizás fue la poca variedad o quizás fue la relación calidad-precio. La cuestión es que en Pizzcolabis te atienden con una sonrisa y te preparan la pizza en el momento. De hecho puedes ver cómo la hacen. Es un local pequeño pero con encanto y las pizzas están muy, pero que muy buenas. (Pizzas normales: 10€ / Pizzas Gourmet: 15€).

Pizza Pizzcolabis

Para merendar, la pequeña pero creativa tienda Tartarte. Suelen abrir solo en días de más turismo, ya que en realidad se dedican a hacer tartas y dulces por encargo. Sin embargo, si está abierta, seguro que no podéis resistir la tentación de curiosear. Es un espacio muy reducido con muchas cosas que ver. Es cierto que es más cara que el resto, pero si os queréis dar un homenaje, sus tartas tienen muy buena pinta. Además, tienen leches vegetales. Sus dueños, una “pareja de creativos” son de lo más agradable, así que ¡no dudéis en hablar con ellos! (Batidos: 5€ /Limonada: 1€ / Dulces: 0,60-4€).

Rollitos de canela Tartarte

Tarta Tartarte

Por último pero no por ello menos importante, para llevar algún regalo a casa Ulsa y las 7 Villas es un lugar a tener en cuenta. Se trata de una tienda con productos ecológicos donde apoyan a los pequeños emprendedores que deciden tirarse a la piscina en el complicado mundo de los alimentos naturales, sin pesticidas, artesanales… sus dueños también son muy amables y te explican de dónde viene cada producto y cómo está hecho. Por supuesto, su precio es un poco más elevado, pero definitivamente se trata de un sitio a tener en cuenta si visitáis Buitrago.

Mermeladas caseras Ulsa y las 7 villas

Para los que sois de llevaros algo típico de los pueblos, podemos recomendaros los Cojonudos porque están… bueno, os hacéis una idea. Aunque los venden en muchos sitios bajo el cartelito de “casero”, es cierto que compramos unas magdalenas de calabaza que más tarde descubrimos eran de Valladolid.

Por lo tanto, aunque no estamos seguros de hasta qué punto el término “casero” se puede aplicar, os diremos que nosotros compramos los que tenían en la cafetería donde desayunamos (2,50€). Más que nada porque venían en una bolsa y no tenían etiquetas de ningún tipo, así que decidimos ser felices en la ignorancia.

Y hasta aquí podemos leer, si os decidís a explorar Buitrago, no dudéis en contarnos qué tal vuestra experiencia.

¡Nos leemos pronto!

Podéis ver más fotos de nuestra visita a Buitrago AQUÍ

MM heart