¿A vosotros no os da un latido de más el corazón cuando llegáis a un sitio en el que creéis que sabéis a lo que vais pero en realidad resulta que no?

Por ejemplo: el chocolate caliente. Todos sabemos lo que es. No es nada nuevo. Sin embargo, imaginad que la forma en la que os lo ofrecen cambia.

Así que de repente os encontráis frente a una taza de chocolate orgánico puro que está en continuo movimiento esperando a que tú  llegues. Sí, tú. En nuestro caso, con un toque de agua de azahar que nos hizo pensar en que los Reyes igual se han ido pero su roscón no.

Taza de chocolate

Luego miras a tu alrededor y reparas en lo acogedor de un sitio decorado con diferentes tipos de chocolate. Y vasos de cristal (no de plástico, (madre mía el futuro ya está aquí))* por si quieres un poco de agua. No has acabado de admirar el local cuando te das cuenta de que también hay surtido de dulces con opciones para veganos y celíacos también.

Cuando ya te has convertido en Augustus Gloop, ves un atisbo de rosa en el baño. Entonces entras y te das cuenta de que estás rodead@ de flamencos. Como toda una artista norteamericana en medio de un videoclip -es decir, Lana del Rey. Y ahí es cuando ya no puedes hacer otra cosa que mandar un audio a todos tus amigos (desde el baño, obviamente) y decirles que tienen que probar la experiencia.

¿Dónde? En la chocolatería-cafetería Bombón, situada en la Plaza de Carlos Cambronero.

Es nueva, lleva abierta cosa de dos meses y es uno de esos sitios que está haciendo un esfuerzo por no ponerle la zancadilla al planeta. Ya solo por eso, merece todo nuestro respeto y apoyo.

Chocolatería Bombón

El chocolate tiene un 70% de cacao, se endulza con azúcar de caña integral y venden vasos biodegradables para que te lleves tu bebida a casa sin perjudicar a nadie.

Además, lo puedes personalizar y añadirle la leche que tú elijas (arroz, avena, coco, de vaca…), especiarlo (con jengibre, agua de azahar, cardamomo, canela o cayena) y por último, si te sientes con ánimos, también puedes incluir crema de cacahuete, almendras, etc.

Si lo vuestro no es el chocolate bebido, también hay bombones y tartas/bizcochos. Para los más clásicos, el café tampoco falla. Y para los que estáis entre el bien y el mal y lo que no os gusta es la densidad del chocolate a la taza, lo podéis pedir estilo americano y ¡voilá! resuelto. Aunque seamos honestos, estáis más bien del lado del mal.

Pero claro, todas estas cosas siempre son más caras de lo normal… pues tampoco. En este caso, no funciona así. El precio del chocolate oscila entre los 3€ y los 4’50€, lo que hace que la diferencia calidad-precio con otros sitios no sea nada espantosa.

Los churros, pasteles y fruta eco bañada en chocolate los encontraréis por 1€-4’50€.

Tartaleta de limón

¿Y lo mejor de todo? Están pensando en añadir incentivos para que todos seamos más colaborativos y hacer descuentos, por ejemplo, si llevas tu propia taza o vaso biodegradable de casa.

Nosotros, ante todo esto, solo podemos decir: ¡más sitios como este por favor!

 

*con permiso de la RAE, la Fundeu y Shakespeare, queremos introducir el paréntesis dentro del paréntesis. A lo Christopher Nolan, con el fin de incidir sobre ideas sobre las que ya no se tendría que incidir.


Ubicación: 9/10
Servicio: 10/10
Rapidez: 8/10
Calidad/Precio: 9/10
Cantidad: 8/10
Estrellas: 8,8/10