Hoy hablamos de Faborit. Después de pasar por mil sitios distintos donde merendar, acabamos en una de las cafeterías más conocidas. Así somos.

Bebimos dos zumos: “VitaBananaIntegral”, de naranja, plátano y galleta integral y “VitaGreen”, de naranja con té verde. Todo bien, todo natural. Pero no todo tan predecible.

Bebidas Faborit

Pedimos una tarta de zanahoria y aquí fue donde empezó el viaje. No sabía mal, pero no sabía a tarta de zanahoria. ¿Recordáis la fusión de ensaladas que nos dieron en Ginos? Pues esta vez no la cambiaríamos por la auténtica receta. Tenía uno de estos sabores que no acabas de descubrir si te gusta o no y lo siguiente que sabes es que ya te la has comido y que nunca sabrás la respuesta. Era más bien una tarta de puro drama.

Tarta Zanahoria Faborit

También pedimos uno de los combos que anunciaban en el cartel de afuera (1 bebida + una pieza de bollería a 2’90€) y terminamos con una porción de “Bizcocho de limón” grande y bueno, y un “Té Matcha”.

¿Porque es bueno para el cuerpo y tiene propiedades extraordinarias? No. Porque es verde, y la comida/bebida verde hay que probarla siempre. Esa era una de las máximas de Kant y en este blog eso esta escrito en una piedra rosetta que compramos a muy buen precio en un chino de la zona. Si alguna vez habéis probado el helado de té verde reconoceréis el sabor. A David no le gustó demasiado pero a mi el sabor a establo y espinacas con leche no me disgusta. Probadlo y sabréis a lo que me refiero.

Y por último, sí, fui al baño. Y sí, fue extraño. Empecé subiendo las escaleras para luego bajarlas, porque aunque haya que introducir un código para pasar, éste no está en funcionamiento. Así que recogí mi dignidad, que se había quedado en el segundo escalón, y volví a subir. Al abrir la puerta descubrí a una mujer frente al espejo mirando su móvil. No lo estaba cargando, solo estaba ahí, inmóvil (conmóvil HAHAugh). Al entrar me dijo que la luz del baño no funcionaba, así que creí que su siguiente paso iba a ser irse para dejarme intimidad y así poder dejar la puerta un poco abierta. Pero no. Cerré la puerta, saqué mi propio móvil y subí el brillo. Al salir, ella seguía allí. Sorteando su bolso y su abrigo, que estaban en el lavabo, conseguí lavarme las manos, y mientras lo hacía ella dijo “es que estoy afónica, no te creas que normalmente tengo esta voz”. Y sí, me hablaba a mi. Le dije que pasaba hasta en las mejores familias.

Al fin decidió irse, así que pude terminar de lavarme las manos sin compañía. Al tirar el papel con el que me había secado a la basura, la descubrí llena de garbanzos y pimientos rojos. Me fui.

En definitiva, un sitio clásico donde, si optas por los combos, merendar resulta bastante asequible.


Ubicación: 10/10
Servicio: 6/10
Rapidez: 7/10
Calidad/Precio: 7/10
Cantidad: 7/10
Estrellas: 7/10