No somos muy de calzones. Queremos empezar por ahí porque es básico para entender la magnitud de lo que os vamos a contar hoy. ¿Preparados?

Hace unos meses descubrimos Grosso Napolitano y eso fue algo que nos hizo sentir como Cristobal Colón “descubriendo” América. Algunos dirán que exageramos. Pero si algo nos ha enseñado Tay-Tay, es que haters’ gonna hate, hate, hate.

De todas formas suponemos que después de 2 meses de ver solo mar, por muy fuerte que fuesen en un principio sus convicciones, Colón habría empezado a cuestionarse, al menos en parte, sus decisiones*.

Pero no nos distraigamos. Los locales están situados en C/ Hermosilla, 85C/ Santa Engracia, 48 y el concepto en sí es el del fast-food en el sentido más literal; no está pensado para la sobremesa, sino como una pizzería donde comer bien pero luego seguir rápidamente con tu vida. Sin embargo, la decoración y el ambiente acogedor hacen que muchos de nosotros abandonemos las ganas de tener prisa.

Pizza Leone Grosso Napoletano

En cualquier caso, esto explica que la carta sea directa y precisa. Encontramos los entrantes justos, las pizzas (una de ellas vegana) y los postres. Nosotros claramente nos decidimos por la Burrata (somos presas fáciles) y probamos la pizza Leone, Borghese y… sí, la Calzone.

Las pizzas están muy buenas, no nos malinterpretéis. Además, la primera vez que fuimos tenían una que solo llevaba tomate, albahaca y ajo- y estaba buenísima. Además, el ajo estaba muy poco cocinado y nosotros, que somos todo lo contrario a los vampiros en este caso, nos fuimos con una sonrisa de oreja a oreja.

No obstante, la calzone tiene un sabor de otro planeta. ¿Hemos repetido ya suficientemente la palabra calzone? Nuestros parámetros de SEO estarán en su punto más álgido en esta entrada.

El caso es que se trata de un plato contundente, con una masa exquisita y en el que en cada mordisco saboreas todos los ingredientes. Mozzarella, ricotta, tomate, salami picante y pimienta negra. La definición de perfección.

Calzone Grosso Napoletano

Y no es de extrañar porque se han traído los hornos desde Italia (no queremos pensar, por el tamaño que tienen, lo que tiene que haber sido eso), junto con los maestros pizzeros (también grandes, aunque no de la misma forma que los hornos).

La masa, que tantas discusiones suele traer a la mesa dependiendo de su grosor, es de la que nos gusta a nosotros. Es decir, no es fina, sino más bien rolliza y llena de sabor. Napoletana, como su propio nombre indica.

En cuanto a los postres, hemos probado el Capriccio de la Nonna, mousse de chocolate con base de galleta y el Albero da zia Lucy, crema de nata helada, polvo de galleta y “mucha magia”.

Capriccio della nonna Grosso Napoletano

Ahora bien, el primero si os gusta el chocolate es un acierto porque es básicamente eso, chocolate. Y el segundo, aunque la palabra “magia” os haga pensar en los muffins de Ámsterdam… no. No es ese tipo de magia.

Nosotros en cualquier caso nos quedamos con el primero y en nuestra próxima visita esperamos probar el Tiramisú, porque es de lo que más le gusta al 50% de Masticando Madrid y aún no ha podido probarlo por el otro 50% de Masticando Madrid, que odia el café.

En fin, no queremos volver al drama, así que en una frase os resumimos todo: tenéis que probar la Calzone de Grosso Napoletano. Y nosotros el Tiramisú.

Calzone Grosso Napoletano

Los precios además no se salen del presupuesto con el que tienes que ir ya en mente cuando comes fuera de casa, así que todo encaja. No olvidéis que podéis ver la carta aquí e ir ya con un plan mental de todo lo que queréis pedir.

Sin duda repetiremos muy, muy pronto.

Buen provecho!

 

*hecho histórico para nada contrastado


Ubicación: 9/10
Servicio: 10/10
Rapidez: 8/10
Calidad/Precio: 9/10
Cantidad: 10/10
Estrellas: 9,2/10