Sin duda alguna, lo más característico de Miss Sushi es el monopolio que parecen tener sobre el color rosa. Entrar al local es como atravesar los muros del mundo apocalíptico donde vivimos y entrar en el armario de Paris Hilton con Paris Hilton.

Llegamos media hora antes de que cerrase la cocina, así que la actitud molesta de los camareros era comprensible (somos muy empáticos, nosotros). En cualquier caso, fuimos directos a por el menú de mediodía para incordiar lo menos posible y nos trajeron un bol de arroz, un bol de sopa miso y 12 piezas de sushi. Todo estaba bueno, aunque el bol de arroz sin absolutamente nada más para adornarlo resulta casi imposible de digerir.

Una vez más, el baño fue de lo más inusual. La entrada está custodiada por una cabeza de venado, que compararía con Cerbero si no tuviese un manojo de flores rosas enroscadas en los cuernos. Una vez superado ese tramo llegas a una especie de hall donde hay una bañera antigua a modo de lavabo y varias puertas individuales que te llevan literalmente al trono. Sí, los cubículos están iluminados para que tu experiencia sea única. Por otro lado, al fondo del hall hay un maniquí. Son, como se llaman ahora, unos baños muy “vintage”. Sushi Miss SushiSopa

En general lo que más nos emocionó y asustó a partes iguales fue el aseo. La comida nos dejó metafóricamente vacíos y sin sentimientos, aunque objetivamente los sagrados alimentos eran buenos. Quizás fue el color rosa. Quizás fue la cabeza de venado. Jamás lo sabremos.


Ubicación: 10/10
Servicio: 8/10
Rapidez: 8/10

Calidad/Precio: 8/10 (12.50€)
Cantidad: 7/10

Estrellas: 8/10