Hace poco volvimos a Barcelona y en las próximas entradas podréis leer nuestra experiencia con distintos restaurantes.

A Rasoterra llegamos por una recomendación que nos hicieron, y la verdad es que la comida estaba es-pec-ta-cu-lar. La pasta estaba en su punto, la salsa exquisita, y el postre resultó ser algo novedoso para nosotros.

Sin embargo, las raciones eran mínimas y el precio en comparación un tanto desorbitado. Se trata de un restaurante vegetariano con productos biológicos y una luz estupenda para hacer fotos de la comida.

Pasta_Casolana Rasoterra Pasta_Casolana (2) RasoterraRosti_de_patatas Rasoterra Brulee de queso Rasoterra

Carta Rasoterra Tarjeta Rasoterra
Ticket Rasoterra

Siendo sinceros, nos esperábamos el resultado desde el momento en el que entramos, pero el elevado coste de la mínima ración de pan y el agua microfiltrada nos acabaron por aguar un poco la fiesta.

Cada vez que nos topamos con algún sitio de este estilo volvemos a la pregunta de siempre: ¿la calidad sigue siendo buena cuando no satisface? No dudéis en responder en los comentarios, ¡queremos saber vuestra opinión!

PD: el baño también resultó ser algo novedoso. Para empezar, había bastantes revistas (me conmueve pensar en el tipo de persona que va a un restaurante y se toma su tiempo para leer una revista mientras hace lo que sea que tenga que hacer. Es una imagen muy tierna. Y perturbadora). Pero ahí no acaba la aventura. Resulta que para tirar de la cadena, no hay que tirar de la cadena. Hay que darle a un interruptor típico de la luz, y por arte de magia (probablemente negra) el inodoro cobra vida. El futuro ya está aquí.


Ubicación: 9/10
Servicio: 8/10
Rapidez: 7/10

Calidad/Precio: 6/10
Cantidad: 5/10

Estrellas: 7/10