En España gustan tanto las sopas que cuando resulta que el calor no se va y el cocido se hace demasiado pesado de consumir, se tienen que buscar alternativas que estén a la altura.

Una de esas alternativas- y también la primera que se nos pasa por la cabeza, es el gazpacho. Resulta imposible no pensar en esta sopa fría de hortalizas y muchos, muchos tomates.

Pero, ¿quién lo inventó? La respuesta no es nada esclarecedora ya que al parecer, no existe ningún Graham Bell, Fleming, o Edison del gazpacho. La verdad es que es poco probable que en algún momento alguien pueda dar con un nombre y un apellido al que dar crédito por tan saciante invento.

Al intentar buscar el origen de este caldo, resulta fácil toparse con una cita que parece ser bastante famosa entre gastrónomos y estudiosos, “el gazpacho tiene raíces, pero no historia”. Así de claro.

Aún así, busquemos en los diccionarios. El diccionario de Covarrubias (siglo XVII) define el gazpacho como “comida de segadores y de gente grosera”, mientras que el diccionario de María Moliner (siglo XX) opta por una explicación más formal  y menos insultante; el gazpacho viene de las sobras del pan (o “caspa”) que era el ingrediente principal.

La RAE, por otro lado, apuesta por el origen hispanoárabe de la palabra –gazpáčo- que a su vez vendría del griego gazophylákion, que hace referencia a “cepillo de iglesia” por la diversidad de su contenido- cualquier limosna que se pueda aportar.

En este sentido, al igual que la limosna, el gazpacho es una sopa fría que incluye varios ingredientes básicos como el tomate, pimiento, aceite, vinagre, ajo y sal.

Sin embargo, estos últimos años han demostrado que  esto no es todo lo que incluye esta sopa propia del verano.

Gazpacho de sandía, de fresa, de remolacha, de aguacates…se podría decir que desde hace unos años el mundo de la gastronomía española busca renovar los clásicos. Habría que preguntarle a las patatas de la  tortilla española qué opinan sobre compartir protagonismo con otros ingredientes como el queso, el pescado, la manzana o el arroz. O a las croquetas, que ahora se pueden encontrar en muchos sitios rellenas de ingredientes tan exóticos como el mango, tan sanos como el puerro o tan internacionales como el curry.

Tomates

Entre tanta mezcla, el único ingrediente que parece sagrado en esta bacanal de hortalizas y aceite, es el tomate. Quién le hubiera dicho a Colón que su decisión de ir a descubrir nuevo mundo iba a traer como consecuencia, la renovación del ya conocido.

El tomate, o “Lycopersicon escultelum” para aquellos que busquen ser más específicos en su expresión, es una fruta originaria de los bajos Andes que fue cultivada en México por los Aztecas.

El chile, el maíz y la patata también fueron introducidos en España a principios del siglo XVI junto al tomate. Se cree que éste último hizo su primera aparición en Sevilla, lo cual podría ser tomado como un presagio de lo que luego se convertiría en gazpacho, más apegados al sur de la península que al resto de zonas.

Pero dejando a un lado los orígenes y las diferentes opiniones que el gazpacho clásico o moderno puedan suscitar, también es cierto que no solo se consume en el sur y que, dependiendo de la zona geográfica, se toma de una forma u otra.

El gazpacho andaluz, por ejemplo, lleva tomate, pimiento, ajo, pepino, cebolla, pan, sal, aceite y vinagre, sin olvidar los tropezones, que añaden textura a la emulsión. El extremeño, por otro lado, lleva cebolla, tomate, miga de pan, aceite, pimienta, vinagre, sal y croutons. El del norte, tomate y albahaca.

Pero cómo olvidarnos del gazpacho caliente de Chiclana en este repaso peninsular. Conocido quizás por pocos y a veces criticado por muchos, este gazpacho difiere de los clásicos por ser caliente, claramente, pero también por llevar pimientos asados en lugar de crudos. También se le conoce como ajo viña o ajo caliente, dependiendo de la localidad.

El gazpacho es tan importante que hasta ostenta el título de chica Almodóvar. El conocido director de cine, Pedro Almodóvar ganó su primer Goya con su también primera comedia Mujeres al borde de un ataque de nervios.

Mujeres al borde de un ataque de nervios gazpacho

No es ninguna sorpresa que el mundo del cine y la gastronomía caminan muchas veces de la mano, pero es que esta bebida refrescante está tan relacionada con la personalidad española, que a día de hoy una de las escenas más famosas de la película es el enfrentamiento entre Carmen Maura y Julieta Serrano. Las dos actrices, sumidas en un diálogo tan dramático como absurdo, se retan no solo con palabras, sino también con un gazpacho cargado de Valiums, que es lo que consigue encerrar la originalidad de toda la secuencia.

El origen del gazpacho es desconocido, las definiciones son variadas, los ingredientes van cambiando, pero no hay duda de que sin él, el verano en España sería muy distinto.

Hortalizas

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