Respeto. Donde empieza y acaba todo. O donde al menos debería.

Cuando se trata de gastrobloggers y foodies, hay muchas opiniones al respecto. Por un lado, en la calle se confía bastante en la gente que decide dar su opinión sobre los restaurantes en la red. Por otro lado, y como se mencionó en aquel interesante evento de Eatable Adventures, muchos bloggers gastronómicos de ahora son influencers sin formación previa en el campo de la gastronomía.

Entonces bien, ¿quién tiene razón? Todos. Nadie. Como en la mayoría de los casos, depende de la perspectiva.

Si bien es cierto que muchos de los blogs los llevamos gente a la que nos apasiona la comida -pero que no tenemos formación específica en gastronomía- también es cierto que aprendemos cada día y que eso no debería restar. En nuestro caso, además, subrayamos que es importante que nuestros lectores no se queden con nuestra opinión, sino que la pongan a prueba y luego nos den la suya.

Por otro lado, una mala crítica de alguien con muchos seguidores puede suponer un impacto fatal e innecesario para el establecimiento, lo cual tiene sentido que genere miedo.

Las dos caras de la moneda.

Pero el tema que hoy queremos tocar es el siguiente: publicidad gratis.

Cuando empiezas con un blog, o cuando tu blog aún no es lo suficientemente grande, funcionas a través del intercambio de publicidad. Para crecer, necesitas apoyo de los ya establecidos. Así que acudes a un sitio, pagas por lo consumido y generas contenido.

Después, haces público este contenido y esperas que a la gente le guste, que tus palabras generen confianza y que tu blog crezca.

Todo esto es una inversión. Asumes el coste de la cámara, el precio de los platos y lo que te ha costado adquirir conocimientos de diseño, código html, escritura y fotografía. Sin contar con los gastos que conlleva mantener una página web.

Y todo esto lo haces porque crees en tu proyecto. Porque ves que puede tener futuro.

Ahora las dos caras de la moneda empiezan a parecerse.

Pues la realidad es que toda esta inversión la has asumido y nadie más es responsable de ello. No puedes esperar que a cambio te inviten. No se puede exigir que te paguen. No se puede pretender que te envíen regalos.

Pero sí debes exigir que se respeten tus derechos.

Es increíble cuando los sitios que visitas publican tus fotos. Es una sensación absoluta de felicidad el ver que algo que has hecho ha gustado hasta el punto de, sin haber ningún acuerdo, salga publicado en otro medio. Sin embargo, esa sensación queda completamente hundida cuando te tropiezas con publicaciones donde salen tus fotos pero no tu nombre. Volvemos al famoso para que haya listos tiene que haber tontos.

A nosotros nos apasiona nuestro blog. Nos hace ilusión. Así que aunque suene inocente, vamos a seguir haciendo las cosas de forma ética y respetuosa.

A los restaurantes que han querido contar con una crítica en nuestro blog: muchas gracias. Todas las experiencias han sido buenas hasta la fecha y hemos podido probar y conocer sabores nuevos y gente encantadora  (como Sana Locura, Five Guys o Cornucopia). Por otro lado, los eventos de DEMOS han sido de lo más divertido e instructivo a lo que hemos tenido acceso, por lo que estamos muy contentos.

Por lo demás, seguiremos yendo a comer a sitios nuevos siempre que podamos, pagaremos felices por los platos consumidos y seguiremos asumiendo la inversión de este proyecto que empezamos hace ya casi dos años.

Con respeto. Donde empieza y acaba todo. O donde al menos debería.

MM heart