Si nos seguís en redes sociales como Facebook e Instagram, os habréis dado cuenta de que ya no estamos en Pisek.

La verdad es que ha sido una experiencia muy buena y un viaje que nos sentimos orgullosos de haber hecho y de haber llevado a cabo hasta el final. Dato importante. A veces adaptarse lleva su tiempo y cuesta lo suyo, pero nos alegramos de haber sabido acomodarnos y encontrar un punto medio entre la zona de confort y la novedad.

Por eso queremos resaltar algunos puntos positivos (y también otros negativos). Queremos cerrar esta etapa haciendo balance de lo aprendido y señalando aspectos que para nosotros han sido importantes. También esperamos que os ayude si estáis pensando en hacer algún viaje de este tipo.

Antes de nada hay que tener en cuenta que esto no son puntos generales, sino personales. Tened en cuenta que todo esto que escribimos a continuación es el punto de vista de dos personas que, afortunadamente, viven cómodamente. Con sus más y sus menos, pero cómodamente.

Aspectos positivos:

  • Gente: para nosotros, es lo que determina que tu viaje sea bueno o malo. Sobre todo teniendo en cuenta que en este tipo de voluntariados tienes que convivir sí o sí con personas que no conoces. En nuestro caso, tenemos que decir que Damian es lo más generoso que hemos conocido nunca. Su forma de vida es muy distinta a la nuestra, como la de los demás voluntarios, pero aún así todos hemos conseguido pasarlo bien y aprender de las historias de cada uno.mesa
  • Ambiente: vivir en un sitio en el que solo hay naturaleza, casas y dos tiendas es toda una experiencia en sí. Si te gusta la montaña y las vistas estilo la primera entrega de Crepúsculo (la que destaca por su increíble banda sonora), entonces te gustaría. Además, en dos semanas y media que hemos estado no nos hemos aburrido. Hemos estado en el campo pero también hemos cocinado, visto películas y explorado las calles checas.
  • Experiencia: no se trata de un viaje de vacaciones al uso. Tampoco de un trabajo. Es una forma de viajar mientras aprendes y conoces nuevos sitios y formas de vida (no, alienígenas de momento no). Por no hablar de que también es mucho más económico y te da la posibilidad de vivir de forma local y no como turista.
  • Aprendizaje: en este caso, sobre huertos y formas alternativas (y ecológicas) de comer. Nos ha sorprendido mucho que, una vez arrancas, cultivar tu propia verdura es mucho más fácil y económico que comprarla. Mención aparte para el tamaño. Que en este caso importa y mucho. ¿Habéis visto la foto del calabacín? Babas. También hemos aprendido mucho de la gente que hemos conocido, gracias a que todos eran de sitios distintos.
  • Oportunidad de conocer: en lugar de quedarnos en la capital, que suele ser lo menos caro y fácil a la hora de viajar (en principio…), hemos conocido una parte de República Checa que jamás hubiésemos visto si hubiéramos ido por nuestra cuenta.
  • Asequible: esto ya lo hemos mencionado antes, pero es un viaje en el que el único pago inevitable es el del avión y el tren. Por supuesto, es más que recomendable llevar un extra porque siempre va a haber algo que te llame la atención o algún detalle que quieras comprar.
  • Trabajo: en este caso (no en todos es así, según lo que hablamos con otros voluntarios), el ritmo es el que tú marques y no es nada que te haga irte a la cama temprano por cansancio. Hay tareas del día a día (como dar de comer a los animales; nada cansado), tareas puntuales (recoger la cosecha de patatas; más laborioso pero no dura más de hora y media) y proyectos a largo plazo (como electrificar los arcones de cultivo para evitar que las babosas entren).
  • Tiempo libre: Damian nos dio vía libre para utilizar sus bicicletas, así que pudimos recorrer Pisek y Jablunkov sin problema. También tuvimos tiempo para dar paseos por el bosque, hacer fotos y seguir con el blog. Eso sí, Internet está condicionado por las tormentas, pero son demasiado bonitas como para que importe demasiado.
  • Comida: hemos comido productos muy buenos. Damian también nos dio vía libre para coger lo que quisiéramos del huerto y permiso para utilizar el horno de su casa o cualquier otra cosa. El «pero» estaría sobre todo en la variedad, pero somos plenamente conscientes de que es un «pero» muy de Augustus Gloop. Qué queréis, nos gusta mucho comer de todo. Aún así queremos dejar claro que no hemos vuelto más delgados ni desnutridos. Hemos comido muy bien en cuanto a calidad y también hemos probado muchas cosas increíblemente buenas, como la sidra artesanal de Damian, sus pepinillos en vinagre, el garlic pesto o la mermelada casera de fresa y menta.

calabacín

Aspectos negativos:

  • Limpieza: posiblemente lo más difícil de todo el viaje. El choque fue casi instantáneo por las diferencias tan dramáticas que había en comparación con nuestro día a día habitual en Madrid. También influye mucho la convivencia, porque compartir la casa supone compartir suciedad humana y hacer algo al respecto. O no. Hay personas más hechas a dormir en sábanas usadas o a ducharse en baños por los que ha pasado mucha gente sin antes limpiar, por eso esto puede no ser un aspecto negativo dependiendo de la persona. En nuestro caso, tuvimos que ponernos las pilas para encontrar un punto medio entre la adaptación y nuestra propia comodidad y tranquilidad.

Aunque estábamos en medio del bosque, cabe destacar que no tuvimos encontronazos con bichos grandes y que en realidad esto fue un alivio. De todas formas las arañas patilargas y los mosquitos son básicos en cualquier casa de campo y hay que aceptar que es más su casa que la tuya.

En un momento dado nos contaron que entró un ratón y que la gata casi le provoca un infarto. La otra pareja que lo vio, consiguió sacar al animal sano y salvo, pero esto os lo contamos como anécdota. En realidad la suciedad que más problema da es la humana, no la animal.

¡Si tenéis alguna pregunta al respecto no dudéis en hacerla! Y si dudáis entre hacer un viaje de este tipo o no, acordaos de la siguiente frase: «Hazlo, y si te da miedo, hazlo con miedo«.

No sabemos quién lo dijo, pero acertó de lleno.

MM :heart: