Lo primero: en realidad no es una granja, es más bien un huerto con ovejas y tres caballos. Lo cual no es nada negativo.

Se trata de varios terrenos en los que vive la familia de Damian y Simona. Damian es de Reino Unido, pero después de conocer allí a Simona, decidieron ahorrar el dinero suficiente como para construir la casa en la que viven ahora.

Él trabaja en una empresa fabricando cables específicos (es muy bueno en electrónica y tiene una e-shop en casa desde la que vende a muy buen precio. Para la gente que interesada en esto, merece la pena).

Con estos dos trabajos y una hija pequeña, le es difícil estar al día con todo lo que necesita el huerto ecológico, es por esto por lo que acoge a voluntarios.

Por un lado tiene varias cajas de madera con remolacha, lechugas, zanahorias y demás hortalizas. Estas están organizadas en cajones y hay que regarlos cada 3-4 días a menos que llueva. Con esto hay que estar pendiente de las malas hierbas que crecen alrededor y arrancarlas, al mismo tiempo que quitar babosas (no nos ha tocado de momento, pero al parecer hay que cogerlas con guantes porque cuesta quitar la baba de las manos… prometedor).

Huerto-trasero zanahoria-ecológica

Por otro lado tiene un terreno bastante grande en el que cultiva patatas, cebollas y calabazas. Aunque las vistas son bonitas desde aquí, se generan, de nuevo, muchas malas hierbas y el sol siempre está de guardia, lo cual explica por qué yo (Ana) tengo un bonito estampado en la espalda.

Justo al lado de estos cultivos están las ovejas. Lo único que hay que hacer con ellas es vigilar que tengan agua en todo momento e intentar establecer algún tipo de vínculo emocional con ellas. Lo primero lo bordamos, pero lo segundo aún lo estamos intentando. Las ovejas son seres reservados.

En otra parte del terreno tiene mas cultivos en cajones de madera (ayer de hecho construimos uno y *redoble de tambores* tuvimos que rellenarlo con caca de caballo. Diríamos abono, pero sería mentir. Era caca en todo su esplendor).

Estiércol-de-caballo Caballo

Así que como no podía ser de otra forma, al lado están las cuadras con los caballos. Nosotros solo tenemos acceso a sus deshechos (yay) porque no son de Damian, pero se dejan tocar y son preciosos. No, en serio, muy bonitos. Y juegan con los perros al pilla-pilla. ¿A quién no se le reblandece el corazón con eso?

A nosotros.

(Nah, mentira. Volviendo a lo que importa)

Resumiendo, lo que hemos hecho hasta ahora ha sido plantar lechugas y espinacas, quitar malas hierbas, usar un corta-césped (tranquila, mamá, no nos hemos cortamos) y pintar unas sillas. Ah, y mancharnos con la pintura de las sillas. Ahora que lo estamos repasando, también hemos envasado hortalizas para que no se pongan malas y organizado las patatas.

comiendo-fresas

En general os diremos que, aunque las malas hierbas parece ser algo que siempre va a estar ahí al no utilizar pesticidas, si se lleva al día, es perfectamente llevadero tener un cultivo. Quizás al final de este viaje haremos un post con tips y cosas que pueden ayudar a hacer esto más cercano y posible.

MM :heart: